Lejos de los lugares más frecuentados y de las grandes ciudades, el Caribe ofrece multitud de maravillas inesperadas. Sálgase de la ruta marcada y descúbralas. Una de las mejores formas de explorar es contratar a un guía local, que le llevará hasta estos lugares ocultos que no encontrará en las guías de viaje. O bien puede realizar uno de los recorridos turísticos que se anuncian en la mayoría de los hoteles y centros turísticos, diseñados a la medida de los amantes de la naturaleza o de los aficionados a la historia. Reviva la época de los piratas y las naves de guerra coloniales visitando las fortificaciones en ruinas, estaciones de señalización y defensas costeras, algunas aún con sus cañones apuntando al mar. Otro día puede investigar el pasado industrial y agrícola del Caribe visitando minas abandonadas de oro y cobre, antiguas salinas y fábricas de azúcar o grandes plantaciones abandonadas. Si lo que desea es una experiencia que no encontrará en ningún otro lugar, puede visitar los únicos lugares del mundo donde se aparean los caracoles marinos y las tortugas verdes de mar. Recorra algunos de los numerosos jardines botánicos y admire los gigantescos helechos de nueve metros y los frondosos hibiscos y buganvillas. Si entabla conversación con un lugareño, es posible que tome su machete, corte un coco y le invite a probar la maravillosa leche fresca de un coco recién cogido del árbol. Muchas de nuestras islas están deshabitadas. Pase un día en una de ellas y disfrute de un picnic en la más completa intimidad, con la única compañía de las iguanas. O visite uno de los numerosos poblados pesqueros que jalonan nuestras costas y sea testigo de un aspecto diferente de nuestro amor por el mar.