Es fácil entender por qué El Caribe es el destino mundial predilecto para ir de crucero. Dejandose llevar en aguas calientes y azules, se puede dar cuenta de la vida en diferentes países sin que tenga que preocuparse por el equipaje o el alojamiento.
Y cuando el barco zarpa para la siguiente etapa de su aventura, se puede escapar del mundo más allá del horizonte y relajarse en la comodidad de su hotel flotante. Lo que podría resultar algo más difícil es decidir qué crucero le conviene más. Más de 20 líneas de crucero operan en El Caribe, y las opciones de vacaciones que ofrecen son casi tan variadas como la región misma.
Desde el encanto de un clíper completamente equipado, con menos de 100 pasajeros, hasta una gran y moderna embarcación que proporciona a miles de turistas todo lo que podrían esperar de un hotel de lujo, los barcos del Caribe lo llevarán a un viaje inolvidable. Estos buques operan durante todo el año, con itinerarios de 3-10 días en las tres principales áreas de crucero del Caribe.
Los cruceros de la zona Oeste de la región lo llevarán a México para un bosquejo de la cultura latinoamericana y maya. En un crucero de la zona Este podría explorar las Bahamas y Santo Tomás, mientras que una ruta al Sur podría visitar Puerto Rico y Granada. La mayor parte de ellos dejan mucho tiempo a los pasajeros para visitas y para ir de compras. Algunos se especializan en juegos de azar, mientras otros reunen a gourmets, se especializan en lunas de miel o están particularmente dedicados a los niños.
Muchos buques tienen centros de spa, y la mayoría proporcionan entretenimiento desde orquestas de baile hasta discotecas, desde cabarets hasta karaokes. Si no le interesan las grandes figuras del escenario, puede pasar la tarde en cubierta contemplando el cielo y observando el reflejo de la luna
sobre las olas. Si quiere estar con gente que comparte sus pasiones, escoja un crucero temático. Hay cruceros para amantes de la música, jardineros y fanáticos del deporte. Otros se focalizan en la historia, el arte y la cultura. Los cruceros de Navidad no necesitan explicación.
Nombre lo que quiere, y ellos lo consiguen. Los barcos más pequeños le ofrecen una mayor flexibilidad en cuanto al itinerario y más libertad para el descanso y el placer. Al ver una bahía perfecta para un picnic, sólo tiene que pedirle al capitán que eche el ancla. Si puede, lo hará. Puede que también le deje dar un fregado a la cubierta o poner más vela cuando haya tenido bastante con tomar el sol, nadar, bucear, comer y contemplar el paisaje. Y para el marinero que quiera planificar su propio itinerario, los charters profesionales de yates le ofrecen grandes opciones de zonas de navegación, las más bellas del mundo, en embarcaciones de todo tipo, con o sin tripulación.
Escoja su crucero y saboree la libertad del Caribe.